Don't Forget Your Neck: Caring for Neck and Décolleté Skin

No olvides tu cuello: cuidado de la piel del cuello y del escote

Pasamos mucho tiempo cuidando nuestro rostro y luego nos detenemos en la línea de la mandíbula. Sin embargo, el cuello y el escote están expuestos al mismo sol, y su piel tiende a ser más fina y a tener menos glándulas sebáceas, por lo que puede mostrar fácilmente sequedad y daños solares. La solución es sencilla: trátalos como parte de tu rostro.

Extiende tu rutina hacia abajo

  1. Limpieza: desliza suavemente el limpiador por el cuello y luego aclara. Consulta nuestra guía de limpieza.
  2. Hidratación: la crema que usas en el rostro también puede aplicarse en el cuello y la parte superior del pecho. Usa movimientos ascendentes.
  3. Protección: el protector solar debe cubrir la parte delantera, los laterales y la parte posterior del cuello, así como el escote. Esta es la zona que más se olvida. Consulta Protector solar 101.

Ten en cuenta los hábitos que afectan al cuello

  • Postura frente a las pantallas: mirar hacia abajo durante horas sobrecarga los músculos del cuello. Prueba nuestro reinicio de cinco minutos para el escritorio.
  • Posición al dormir: una almohada que ofrezca buen soporte y tenga una altura cómoda ayuda a que el cuello descanse.
  • El sol al volante y en las pistas: los rayos UV alcanzan los laterales del cuello y el pecho a través de las ventanas y por el reflejo de la nieve.

Un suave masaje para el cuello

Usa un aceite facial y un toque muy ligero. El cuello es delicado, así que aplica menos presión que en el rostro.

  1. Coloca las palmas de las manos planas en la base del cuello, cerca de las clavículas.
  2. Desliza lentamente hacia arriba en dirección a la mandíbula, una mano después de la otra, cinco veces.
  3. Termina con unas cuantas pasadas desde el centro de la barbilla hacia afuera, a lo largo de la línea de la mandíbula, por ejemplo con el Rebel Roller.

Combínalo con los ejercicios de nuestra rutina para la mandíbula y el cuello. Relaja siempre después de entrenar.

Qué evitar

  • Presionar los laterales o la parte delantera de la garganta.
  • Aplicar mucha presión sobre los vasos sanguíneos grandes del lateral del cuello. Solo movimientos ligeros y ascendentes.
  • Masajear si tienes dolor de cuello, problemas de tiroides o de circulación, o si te han operado del cuello, a menos que tu médico lo autorice.

En resumen: bastan unos segundos más en tu rutina. Lleva todo lo que haces por tu rostro hasta las clavículas.

Este artículo es meramente informativo y no sustituye el consejo médico. Detente si sientes dolor, mareos o hormigueo.

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